El programa de gobierno de Fico: aspectos laborales

Se ratifica la necesidad de seguir subsidiando a las empresas a través del Programa de Apoyo al Empleo Formal – PAEF- que implementó el gobierno de Iván Duque. Hoy es absolutamente evidente que ese programa salvó a cientos de miles de empleos en la pandemia y continúa siendo el soporte fundamental de la reactivación.

Esta semana Fico lanzó su programa de gobierno. En términos generales se trata de un documento extenso, lleno de frases sencillas y con metas muy medibles. Algunas extremadamente ambiciosas, quizá incumplibles, pero ninguna implica poner en riesgo nuestro sistema democrático, la libre empresa, la propiedad privada, ni las libertades individuales.

En asuntos laborales es un programa pensado en generar tranquilidad y apaciguar la polarización que experimenta el país. Se compromete con tres metas muy concretas: (i) Asumir el pago de parafiscales mediante fuentes de financiación alternativa para incentivar la formalización laboral; (ii) generar 1.2 millones de nuevos empleos mediante, entre otras medidas, la creación de diez mil nuevas microempresas de emprendedores; y (iii) triplicar la cobertura del programa Jóvenes en Acción para subsidiarlos con el objetivo de vincularlos progresivamente al mercado laboral formal.

Ya entrando en detalles, se plantean varios puntos interesantes. Para empezar, al parecer, porque no es totalmente claro, se pretende subsidiar los aportes a salud de los trabajadores independientes para facilitar su formalización al establecerse una tarifa progresiva de la cotización arrancando en 0% para aquellos que devenguen un salario mínimo legal mensual vigente. Asumo que es para independientes, porque esa prerrogativa ya existe para la mayoría de los empleadores respecto de sus trabajadores que devenguen hasta 10 salarios mínimos legales mensuales.

Al igual que otros candidatos, propone una reforma del actual Código Sustantivo del Trabajo, sin embargo, se diferencia en que abiertamente indica la necesidad de adaptar la normatividad a “los nuevos hábitos de vida”, con enfoque de género y con diferenciaciones entre sectores y oficios. Eso significa que los trabajadores digitales y las economías colaborativas (Ej. Rappi o Uber) tendrían un espacio para una nueva regulación laboral especial y adaptada a sus realidades. En normatividad laboral, el atraso y el desorden es enorme, de lograrse un cambio real, significaría uno de los mayores avances legales y sociales de los últimos 70 años.

Para leer el artículo completo por favor ingrese al link FUENTE: Revista Semana